Cuando los deseos mueren ( VI )
Los
deseos mueren.
(
Parte VI )
Salto
de su cama. Apenas pensaba, Víctor inundaba sus pensamientos, El azul de la
madrugada comenzaba a desaparecer. Entre cuerpo ceñido en un mandil de cafetería
y un pantalón de mezclilla Rafael inicio el ritual mañanero para
despertarse.
En
definitiva no llegaba a la primera hora, así que tomo el tiempo para
bañarse.
Una
mano áspera, grande y de piel oscura movía a la vez un perilla donde el agua
caía hirviente, aquella mano la sintió y por efecto retrocedió, al par se abrió
otra perilla el agua se templaba.
Ríos
se mesclaban en la carne morena de ese ser masculino, manos frotaban y
contorneaban aquel cuerpo que secuestra pensamientos de quien lo ve.
El
pelo se mojaba, caía decorosamente por la frente y una risa se asomaba entre su
rostro.
Comenzó a frotarse un poco mas, la piel se tensaba a su contacto
formando un placer que gozaba sin
recelo, pronto la carne percibió la divinidad de esas caricias e inocentemente
como niño que se toca por vez primera Víctor roso su entre pierna donde un
extremo se ponía rígido e impaciente, un extremo que palpita que tiene sed que
quiere amar, que quiere sexo, quiere disfrutar y salpicar de dicha a quien se
entregue.
Aquella
mano grande bajo en facto hacia el monumento masculino, bajo y comenzó a
frotarlo, la otra mano pronto se hizo a otro deber, a esta le tocaba masajear
carbones, que se erizaban a las caricias.
-Que
delicia- salió entre gemidos la voz áspera que retumba en los sueños de
Rafael.
-Mmmm-
-Ya voy- Amor liquido broto candente de la punta, su rostro se tenso la
respiración acaeció, el encanto termino.
Rafael
corría rápidamente hacia su escuela, afuera la ciudad se movía entorno a los
aconteceres cotidianos.
Alguien
le miraba con amor desde el café al que se detuvo para ver su onírico amor,
Alguien le deseaba en secreto.
Llego
al patio, busco a sus amigos, les encontró y se dirigieron a
clases.
Por
otra parte…
Víctor
se terminaba de bañar, se vistió, y se dirigía al café ya entrando una voz
femenina le grito animosamente.
-Victooor
aquí, ¿Por qué tarde niño?,
-Ah
es que me pare tarde, jajaja –
-Bueno
allá en la ventana un chico espera servicio atiéndelo
porfa-
-Claro-
-Hola
bienvenido que te sirvo-
-Oh
perdón, la verdad no me acorde que tengo historia, nada perdón ya me
voy-.

