Chicago House
Cowboy bebop es una serie que me trae recuerdos locos de sueños con aviones ultrasonicos y graffiti en los asteroides, drogas alucinantes y una vida sin temor, una liberacion total por el infinito mi primer escape de la realidad.
Solo
soy una silueta que atraviesa por las noches entre la espesura de la ciudad, soy
ligero como el humo. Solo soy luz etérea que emana de los solitarios focos,
lejano zumbido, aullido de perros citadinos.
Solo soy una sombra humana que a lo
lejos vislumbras, nudo en este tiempo, fumo con quimeras de sincera sonrisa a
quienes ofrendo yesca verde para olvidar las gloriosas penas que en la noche se
destilan. He mirado tantas luces y rincones, sin embargo obstinado del monstruo
convergente de concreto busco perderlo todo en el olvido.
Nocturno eterno al que todos cantan, te
he mirado tan de cerca, leído los nombres que en ti marcan, contado tus muros. Y
aun perpetuos me parecen tus caminos.
José
Fevos
Apolonio.
~_=-]+[-=_~
La fiereza de mi
instinto.
Para cuando tu
despiertes cenizas habremos sido,
para cuando al fin comprendas Cronos nos habrá comido,
silente es el arte de ocultar nuestras miradas
ajeno es este sentimiento al concupiscente tono de mi aliento.
Hieródula mordaz que
araña mis entrañas, que me hiere y socorre de tus besos
instintivo acervo de vocablos extasiados por tu nombre.
Uno a uno derivando
astros, uno a uno brotando de la firmeza que levantas
noche a noche deambulando por la senectud del tiempo
Siempre sin poder tenerte, ocultando la fiereza de mi instinto, error natura.
¡Maldigo no haber nacido
lejos!
Para así nunca encontrarte y dejar de murmurar que necesito del regazo terso
y deiforme de tu cuerpo, para abandonar los suspiros en cualquier boca y vaciar
el rumor viscoso de mi sexo en cualquier otro efebo de esta supernova.
Y más patético no se
logra ser:
Pierdo discreción al ver tu abdomen e imaginar al monte de tu cuerpo
un rigor moreno, ciclope punzante
palpitante monumento viril despiadado.
Cuando al fin despiertes,
cenizas habremos sido.
En cuanto lo intuyas, Cronos nos habrá comido.
José Fevos Apolonio.
~_=-]+[-=_~
Tranquilo
me la paso, pero soy un delincuente!
¿Alguna
vez te has sentido libre? Pro te das cuenta que sigues dentro del sistema!
mas ahora has despertado, miras las murallas de esta babilonia
¿Son tan altas? Para nada mi hermano son simples de brincar
¿Son tan gruesas? Para nada mi hermano juntos de un soplido se pueden demoler
Mira a tu gente: ignorantes como puercos, ciegos como topos escarban en la
basura del gobierno
que a carretadas les llena la vida de mierda material y todos felices están!
Mira
tu pueblo desprotegido no escucha, no siente y no mira su realidad sus ojos
fijos en la tele solo están, Sus cerebros ya no piensan no analizan su mente dominada
esta
Acaso no te cansas de mirar la PUTA tele!!!!
Estudia
mira con desprecio a toda pinche autoridad, bajo nuestros webos estarán
Mira
policía que lastima me das!!
Tu castigo no nos parara solo nos detiene por un momento!!!
Alguien quiere agregar mas?
Los
deseos mueren.
(
Parte VIII/ Día indefinido. )
Rafael
despertó muy nervioso aquella noche. No lograba conciliar el sueño, ¿La razón?
Simples palabras emanadas por la boca de equis personas en esta enorme esfera
urbana, donde las cosas, los pensamientos y la misma gente se atropella sin
miramientos.
Donde
todo es absorbido o desechado tal como analogía de cualquier envoltorio
comercial. ¿Pero a que se razona como nervioso Rafael?, No es de ninguna manera
por algo peligroso que atente sobre la integridad personal de el ò
¿Sí?
Talvez
no esta nervioso, solo inquieto y a ojos rápido nos ha dado esa impresión. La
pregunta se repite ¿Por qué esta inquieto? Será mejor observar lo acontecido
ese-aquel día.
El
escenario es claro el café al que desde entonces acostumbra ir. ¿La
razón?
obviamente es la esperanza de mirar sin ningún recelo al mentado
Víctor.
La imagen resulta muy común:
Rafael sentado ansiosamente,
escaneando ferozmente los movimientos circundantes del lugar donde se ha
postrado. Percibe a un grupo de amigos que quizás una o dos mesas atrás se han
sentado y comenzado a platicar.
Las
voces aunque intentan ocultarse entre las demás, se perciben aun
claramente.
-¿Has
sabido lo de Celso?-
-Ligeramente, no he sabido mucho pero aun así es algo
que no me ha dejado tranquilo y difícilmente lo hará en esta semana-
-Y es
que simplemente no lo puedo creer, ese wey tan cerca del cielo y abandonando
todo-
-Si con el cielo te refieres a que lo tenia todo, ya hacia un rato que
se había caído-
-A final de cuentas que saben ustedes, Celso estaba
atrapado-
-¿Perdón? O si claro su problema nada saludable, a mí en lo
personal no me asombra el futuro que se le presentó-
-¿Oigan y alguno de
ustedes sabe en donde ocurrió?-
-Se dice que por la azul, pro muy bien no lo
se-
-Ay ya sabes dicen que andaba marihuana el chavo-
-Además ya se supo
que ese día no fue a la escuela-
-Si no fue el wey, lo que si se es que se lo
topo esta vieja ¿Cómo se llama?-
-pues le dicen Nasenka-
-Andas, esa vieja
fue la que lo vio-
-Y que le dijo ¿O que pedo?-
-Ay no mames no se, ni
siquiera los conocía muy bien-
-A webo hay chisme para rato-
-Ya no mamen,
eso le pasa al pendejo por pinché pacheco, y esa vieja ni triste debería estar,
todos sus pedos se los busco el y no hay mas. –
Una
voz que en muchos casos encontraba molesta Rafael y no precisamente por su tono
y cuerpo y si mas bien por las cerradas palabras que de ella salían lo sacaron
del enfrascamiento en el que se encontraba.
-¡Rafael!
¿Que no piensas ir a la primera clase?-
Mta madre esta vieja otra vez pensó
para si mismo.
-¿Que toca Isabel?-
-HISTORIA-
A nel no entro, no tengo
ganas además tu eres la que siempre entra luego me pasas algún trabajo o lo que
pida la ruquita esa.
Molesto
tanto por no ver a Víctor, como por la llegada de Isabel, se levanto de tajo
mirando por ultima vez a su alrededor buscando al cuerpo amado y con cierta
curiosidad al grupo de amigos, quienes seguían platicando.
Abandono
el lugar pensando en todo lo anterior proferido públicamente como algo personal
dentro del mismo círculo del cual nació.
Pero
es imposible ser personal en lugares como aquel y mucho mas en esta
historia.
Disolvente.
No
hay lamentos, no hay silencios, simplemente yo tumbado
sobre mi cabeza no hay
aliento solamente laurel y ajenjo.
Alusión para la gloria y el sufrimiento,
Salomón corona mis intentos,
mas exprimes el sendero por el cual camino, no
hay función no hay destino
solo yo libando amargamente sus
palabras.
Son
terrible acierto de mis actos, vergonzoso don, bufo que pensaba yo
silente.
Un terrible desconsuelo siento: que te
amo y tú.
Y tú: en el vórtice
del cielo ahí sentado subyugas y murmuras
descifrando el código de los
grillos y las ranas.
Mas
no somos incansables, cerca estoy de ti y lejos tu de mi,
desentierro
libremente mis entrañas, purgas de veneno.
Todo se transcribe claramente;
sobre mi cabeza Laurel y Ajenjo.
Acostumbrado
al silencio intemperante de tu cielo, no hay murmullo
ni tifones que te
arrastren, mucho menos hay remordimiento
solo ascuas viejas, débiles que
concretan mis lamentos.
Y
es que la razón humana no comprende el doloroso canto del olvido.
Disolvente
es su sonido que ofusca la piedad digna para uno mismo,
obligando meramente a
escribir lo mucho que he perdido.
José
Fevos
Apolonio.
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